Los planes de Tesla para fabricar su robot humanoide Optimus completamente en Estados Unidos enfrentan obstáculos significativos debido a la dependencia de proveedores chinos. Un informe de Morgan Stanley estima que excluir componentes chinos podría casi triplicar los costos de fabricación del robot, de 46.000 a 131.000 dólares por unidad. Esta dependencia destaca una división más amplia en la industria de la robótica entre la innovación en software estadounidense y el dominio chino en hardware.
Tesla pretende producir su robot humanoide Optimus Gen 2 en EE.UU., con Elon Musk apuntando a un precio de venta al público de entre 20.000 y 30.000 dólares para hacerlo asequible como un coche pequeño. Sin embargo, una reciente nota de investigación de Morgan Stanley revela que el coste actual de los materiales es de unos 46.000 dólares al usar el ecosistema de robótica chino. Cambiar a una cadena de suministro no china elevaría los costes a 131.000 dólares, principalmente debido a las caras piezas mecánicas como actuadores, motores y reductores, en los que China ostenta el 63% de la cuota de mercado mundial. Este diferencial de costes supone un obstáculo para la visión de Musk. Competidores chinos como Unitree ya venden su robot G1 por 16.000 dólares aprovechando la fabricación nacional. La industria enfrenta una división de 'cerebro estadounidense, cuerpo chino', con empresas norteamericanas como Tesla liderando en software de IA física mientras el hardware sigue ligado a fábricas chinas. Los expertos llaman a esta red la 'Cadena Optimus', similar al ecosistema de proveedores del iPhone de Apple. Tesla planea reconvertir su fábrica de Fremont, California, para la producción de Optimus, pero Morgan Stanley advierte de que escapar de la dependencia china es improbable a corto plazo, dada las ventajas fiscales y subsidios de China. Desafíos más amplios incluyen la dependencia de EE.UU. de metales críticos importados esenciales para Optimus, como neodimio, disprosio, cobalto y tantalio, la mayoría de los cuales China extrae o refina. Por ejemplo, EE.UU. importa todo el tantalio, con una demanda que ha aumentado un 75% de 2023 a 2024, impulsando los precios a máximos de varios años en 2025. Estos factores subrayan las tensiones geopolíticas en las cadenas de suministro de robótica, mientras EE.UU. busca reducir su dependencia en medio de una creciente demanda de tecnología avanzada.