En un año turbulento como 2025, Colombia ha evitado el auge de la xenofobia contra los inmigrantes venezolanos, a diferencia de otros países. Políticas públicas han facilitado su integración al mercado laboral y servicios sociales. Esta acogida refleja la decencia elemental, según el autor Rodrigo Botero Montoya.
El 2025 ha sido un año de conflictos y preocupaciones, pero en espíritu navideño, es oportuno destacar un aspecto positivo: la ausencia de xenofobia en Colombia frente a la inmigración venezolana. Rodrigo Botero Montoya, en su columna, recuerda cómo el presidente Alfonso López le señalaba su tendencia a preocuparse por infortunios que nunca ocurren. Él temía que el flujo migratorio generara rechazo, pero eso no sucedió.
La inmigración ha ganado relevancia global. En el Reino Unido, el rechazo a los inmigrantes impulsó el Brexit, ahora visto como un error costoso por la mayoría. Nigel Farage, líder de Reform UK, promueve restricciones migratorias. Partidos de extrema derecha en Europa rechazan la inmigración. En Estados Unidos, Stephen Miller aboga por la expulsión masiva de inmigrantes. En Chile, el presidente electo José Antonio Kast planea deportar a 340.000 indocumentados.
Colombia, por el colapso económico y represión en Venezuela, recibió cerca de tres millones de venezolanos entre 2017 y 2023, algunos irregularmente. En cambio, se implementaron políticas para su acceso a servicios y empleo. Botero Montoya alude al relato de Sherlock Holmes donde 'el perro no ladró', simbolizando la calamidad que no ocurrió. Esta respuesta muestra la 'decencia elemental' de Albert Camus, elevando los ánimos en fin de año.