El legendario futbolista búlgaro Dimitar Penev, que llevó a su selección a semifinales del Mundial 1994, ha fallecido a los 80 años. La FIFA le rindió homenaje como 'ícono del fútbol mundial' tras su muerte el 5 de enero de 2026. Llegaron tributos de la Unión de Fútbol de Bulgaria y exjugadores como Hristo Stoichkov.
Dimitar Penev, una figura imponente en el fútbol búlgaro, falleció el 5 de enero de 2026, provocando un duelo generalizado en el deporte. Como jugador y entrenador, Penev dejó una marca indeleble, ganándose el reconocimiento de la FIFA como una de las figuras más influyentes en la historia del fútbol búlgaro.
La carrera como jugador de Penev comenzó en el Lokomotiv Sofia, donde ganó un título de liga búlgaro en 1964. Luego se unió al PFC CSKA Sofia, conquistando siete títulos de liga y cinco Copas de Bulgaria, sumando un total de 13 trofeos. Defensor central elegante pero físico, disputó 90 partidos con Bulgaria entre 1964 y 1977, anotando dos goles y participando en tres Mundiales consecutivos: Inglaterra 1966, México 1970 y Alemania Occidental 1974. Elegido mejor jugador búlgaro en 1967 y 1971, Penev jugó 364 partidos de liga sin ser expulsado nunca antes de retirarse a los 32 años en 1977.
Al pasar a entrenador, Penev tomó las riendas del CSKA Sofia en 1985, ganando tres títulos de liga y cuatro copas nacionales. Llevó a un equipo del CSKA con Hristo Stoichkov a semifinales de la Recopa de Europa 1989, donde cayeron ante el Barcelona. Su mayor logro llegó en 1994, cuando dirigió a Bulgaria a semifinales del Mundial en EE.UU., derrotando a Argentina y Alemania para acabar en cuarto lugar. El equipo incluía estrellas como Krasimir Balakov, Emil Kostadinov, Yordan Lechkov y Stoichkov. Penev también clasificó a Bulgaria para la Euro 1996 y fue nombrado entrenador búlgaro del siglo XX. Formó a talentos emergentes como Dimitar Berbatov y Martin Petrov.
Georgi Ivanov, presidente de la Unión de Fútbol de Bulgaria, le rindió tributo: «Una auténtica leyenda nos ha dejado. Dimitar Penev era un hombre querido por todos no solo por sus éxitos como jugador y entrenador, sino también porque era una personalidad y ser humano extraordinarios. Hasta su último día trabajó por el bien del fútbol búlgaro. Su legado será insuperable. Le estaremos eternamente agradecidos por colocar a Bulgaria entre los mejores equipos del planeta.»
Hristo Stoichkov, que jugó bajo Penev en el CSKA y en la selección, añadió: «Su sonrisa era inolvidable. Siempre sonreía. Dimitar Penev era un entrenador, un padre y un amigo. Tuve la suerte de trabajar con él durante muchos años y le estaré siempre agradecido.»
El comunicado de la FIFA destacó el papel de Penev en elevar el fútbol búlgaro a la escena global, desde su destreza defensiva hasta su perspicacia táctica como entrenador.