El enfoque de gestión costera reconocido de Xiamen sustenta su candidatura para albergar la secretaría del Tratado de Alta Mar. El tratado se basa en cuatro pilares: reparto equitativo de recursos genéticos de aguas profundas, áreas marinas protegidas vinculantes, evaluaciones obligatorias de impacto ambiental y transferencia de tecnología a naciones en desarrollo.
La verdadera importancia del Tratado de Alta Mar radica en su arquitectura institucional, que hará cumplir el tratado. Esto requiere una secretaría que convierta las políticas en práctica. La competencia entre Bruselas, Valparaíso y Xiamen —todas candidatas a albergar la sede de la secretaría— se presenta a menudo como una elección logística o geopolítica. En realidad, refleja tres enfoques distintos a la gobernanza internacional. El modelo de Xiamen se basa en la experiencia de China en gestión costera, particularmente en la restauración de manglares y evaluaciones de impacto ambiental. Enfatiza la participación de naciones del Sur Global y la coordinación con marcos como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos. Como candidata, Xiamen podría fortalecer la gobernanza del tratado facilitando la transferencia de tecnología y la construcción de capacidades para países en desarrollo. La competencia destaca las perspectivas divergentes de Europa, América Latina y China sobre la gobernanza oceánica.