Las charlas entre Asean y China sobre un código de conducta en el mar del Sur de China buscan establecer reglas para prevenir incidentes y aliviar tensiones en medio de reclamaciones territoriales superpuestas. Originado en los años 90 por choques pasados, como la batalla de 1988 en el Arrecife Johnson Sur y la ocupación china de 1995 del Arrecife Mischief, el progreso ha sido lento pero apunta a completarse en julio de 2026. Avances recientes incluyen la entrada en la tercera lectura de negociaciones en 2025.
Las negociaciones entre Asean y China para un código de conducta (COC) en el mar del Sur de China han durado más de dos décadas, destacando las intrincadas disputas territoriales y marítimas. En 1988, China y Vietnam chocaron en el Arrecife Johnson Sur en las islas Spratly, matando a más de 60 marineros vietnamitas. En 1995, China ocupó el Arrecife Mischief reclamado por Filipinas, y en 1996, buques navales chinos combatieron con lanchas cañoneras de la marina filipina durante hora y media. Para fomentar un marco regional que promueva la moderación y evite conflictos armados, Asean y China firmaron en noviembre de 2002 la Declaración sobre la Conducta de las Partes en el mar del Sur de China (DOC). Aunque no es vinculante legalmente, marcó el primer compromiso formal para desarrollar un COC más detallado. El progreso posterior a 2002 fue lento, obstaculizado por tensiones regionales, intereses nacionales divergentes y disputas sobre el carácter vinculante del COC. En 2018 acordaron un texto único de negociación preliminar. La primera lectura concluyó en 2019, seguida de la segunda en 2023. En julio de 2023 se adoptaron directrices para acelerar las charlas, con el objetivo de finalizar en tres años, para julio de 2026. Para 2025, las discusiones entraron en la tercera lectura, abordando 'cuestiones de hitos' como el estatus vinculante legal del COC, su alcance geográfico, relación con la DOC y definiciones de términos. Sin embargo, el COC sigue incompleto, con tensiones crecientes en el Mar de Filipinas Occidental, incluyendo encuentros frecuentes entre buques filipinos y chinos que ponen en peligro a los pescadores locales. Para Filipinas, un acuerdo exitoso podría generar reglas más claras, menos incidentes riesgosos y mayor adhesión al derecho internacional, incluyendo la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar (Unclos). Sin un pacto significativo, la brecha entre charlas diplomáticas y fricciones en el mar podría ampliarse, amenazando vidas y medios de vida.