Un preso apasionado por Dungeons & Dragons se enfrentó a restricciones para jugar el juego tras las rejas. Fabricó creativamente dados con pasta de dientes para superar estos desafíos. Esto permitió a él y a sus compañeros reclusos disfrutar de docenas de horas del juego de rol.
Los entornos penitenciarios suelen imponer reglas estrictas sobre los objetos que los reclusos pueden poseer, lo que complica pasatiempos como los juegos de mesa. En este caso, un recluso decidido a jugar Dungeons & Dragons recurrió a la improvisación. Construyó sus propios dados usando pasta de dientes, un material fácilmente disponible en la cárcel. Esta solución casera permitió al grupo participar en sesiones prolongadas del juego de rol fantástico. Según informes, el recluso y sus compañeros prisioneros obtuvieron docenas de horas de disfrute de estas actividades. La creatividad demostrada resalta cómo los reclusos se adaptan a las limitaciones para perseguir intereses en juegos e interacción social. Dungeons & Dragons, conocido por su narrativa imaginativa y juego cooperativo, requiere dados para resolver acciones dentro del juego. Al fabricar sustitutos, el recluso aseguró que las mecánicas centrales pudieran continuar sin equipo oficial, que podría estar prohibido por las regulaciones penitenciarias.