Un juez federal ha desestimado la demanda de la administración Trump contra la ley de Nueva York que permite a los inmigrantes indocumentados obtener licencias de conducir. La sentencia permite al estado seguir implementando la Green Light Law, que sus defensores dicen que mejora la seguridad vial. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, celebró la decisión como una victoria para la seguridad pública y el estado de derecho.
El martes, la jueza de distrito estadounidense Anne M. Nardacci, nombrada por el presidente Joe Biden, falló a favor de Nueva York en una demanda presentada por la administración Trump. La administración había impugnado la Green Light Law del estado, promulgada en 2020, argumentando que preemptionaba la autoridad federal, discriminaba ilegalmente o regulaba contra el gobierno federal. La jueza Nardacci determinó que los demandantes no probaron estas afirmaciones, permitiendo que la ley avance, según informó ABC News.
La Green Light Law permite a los inmigrantes indocumentados solicitar licencias de conducir de Nueva York usando pasaportes extranjeros o licencias de otros países, sin necesidad de probar residencia legal. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, elogió la sentencia, afirmando: “Como dije desde el principio, nuestras leyes protegen los derechos de todos los neoyorquinos y mantienen seguras nuestras comunidades. Siempre defenderé a los neoyorquinos y al estado de derecho”.
La fiscal general de Florida, Pam Bondi, anunció la demanda de febrero, criticando a los funcionarios de Nueva York por “prioriz[ar] a los alienígenas ilegales sobre los ciudadanos estadounidenses”. Esto marca un nuevo esfuerzo contra la ley, que enfrentó oposición durante el primer mandato de Donald Trump. En 2020, la administración presionó a Nueva York al prohibir a sus residentes el acceso a programas de viajeros confiables, como los de procesamiento más rápido en aeropuertos. El entonces gobernador Andrew Cuomo respondió ofreciendo un acceso limitado federal a los registros de conducción, pero se negó a compartir datos sobre solicitantes indocumentados con Inmigración y Control de Aduanas. Tras una breve batalla legal, el gobierno federal restauró el acceso a los programas.
La decisión subraya las tensiones continuas entre las políticas estatales y federales sobre inmigración y medidas de seguridad pública.