La séptima edición de la feria gastronómica Mangan Taku Cordillera se inauguró en Baguio, destacando diversos alimentos indígenas de la región más allá del pinikpikan. Cuenta con cerca de 46 expositores y platos tradicionales como el inanchila y el binungor. Los organizadores afirman que el evento preserva las tradiciones y apoya a los agricultores en medio de una crisis energética.
En el Rose Garden del parque Burnham, en Baguio, la comunidad Slow Food Pasil de Kalinga sirvió inanchila, arroz glutinoso envuelto en hojas de orquídea silvestre. Rowena Gonnay, líder del grupo, declaró en ilocano: “Llevamos siete años viniendo aquí. Estamos orgullosos de nuestro patrimonio. Se nota en nuestra forma de cocinar. No tenemos prisa. Lo respetamos”.
La feria se celebra del 23 al 27 de abril, dirigida por el Departamento de Turismo de la Región Administrativa de La Cordillera (DOT-CAR) en colaboración con el gobierno de la ciudad de Baguio, el Departamento de Agricultura, el Departamento de Comercio e Industria y la TESDA. En su séptimo año desde 2019, la feria fue institucionalizada mediante una ordenanza municipal y coincide con el Mes de la Comida Filipina en abril.
Bajo el lema “Preservando tradiciones, sosteniendo sabores”, el evento aborda los desafíos derivados del aumento de los costos del combustible durante la emergencia energética nacional. La directora regional del DOT-CAR, Jovita Ganongan, señaló: “Al promover productos de origen local, ayudamos a mantener a nuestros agricultores, a mantener las empresas en funcionamiento y a fortalecer la resiliencia de nuestras comunidades, especialmente en tiempos difíciles”.
Ramon Uy Jr., consejero internacional de Slow Food Asia, comentó: “Se nota cómo se protege ferozmente la comida. La forma en que las comunidades se aferran a su patrimonio culinario, sus tradiciones, su tierra. Eso no es algo que se fabrica. Es algo que se vive”. El alcalde de Baguio, Benjamin Magalong, añadió: “Mangan Taku es una invitación a experimentar nuestra cultura, nuestras tradiciones y las historias de nuestras comunidades contadas a través de cada plato”.
Las actividades incluyen festivales de cocina, demostraciones desde café hasta cócteles y un recorrido gastronómico, lo que proporciona acceso al mercado a los pequeños productores a la vez que se exhiben platos como los huevos de hormiga abuos y el cerdo curado etag.