La mayoría de los estados liderados por demócratas planean seguir recomendando la vacuna contra la hepatitis B para recién nacidos. Esta postura se opone a las nuevas directrices federales de un panel seleccionado por el secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr. La decisión resalta las tensiones continuas sobre las políticas de vacunación.
Un panel federal asesor de vacunas, designado por el secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr., votó la semana pasada para recomendar en contra de la administración rutinaria de la vacuna contra la hepatitis B al nacer. Esta recomendación marca un cambio en las prácticas de salud pública de larga data destinadas a prevenir la enfermedad infecciosa, que puede llevar a condiciones graves del hígado.
A pesar de esta orientación del panel de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la mayoría de los estados liderados por gobernadores demócratas han anunciado que continuarán recomendando y proporcionando universalmente la vacuna a los recién nacidos. Los funcionarios de estos estados enfatizan la efectividad probada de la vacuna para reducir la transmisión de la hepatitis B, particularmente de madre a hijo durante el parto.
La votación del panel refleja direcciones políticas más amplias bajo el liderazgo de Kennedy, centradas en reevaluar los calendarios de vacunación. Sin embargo, los departamentos de salud estatales argumentan que los datos locales y el consenso de expertos respaldan mantener la dosis al nacer. No se ha establecido un cronograma específico para la implementación del consejo federal, dejando espacio para enfoques variados en todo el país.
Este desarrollo subraya el equilibrio entre las recomendaciones federales y la autonomía estatal en asuntos de salud pública. Hasta ahora, la mayoría de los estados liderados por demócratas permanecen comprometidos con el protocolo existente, priorizando la protección temprana contra el virus.