El gobierno francés ha formalizado la suspensión de la reforma de pensiones hasta enero de 2028 mediante una carta rectificativa al presupuesto de la seguridad social, presentada el 23 de octubre de 2025. Esta medida, que cuesta 100 millones de euros en 2026 y 1.400 millones en 2027, será financiada mediante la subindexación de las pensiones y el aumento de las contribuciones de los aseguradores de salud. Sindicatos y partidos de oposición denuncian una carga injusta para los jubilados actuales.
La reforma de pensiones, adoptada el 14 de abril de 2023, y que prevé un aumento gradual de la edad legal de jubilación a 64 años así como un incremento en el número de trimestres requeridos para una pensión completa, queda suspendida hasta enero de 2028. Anunciada por el primer ministro Sébastien Lecornu en su declaración de política general el 14 de octubre de 2025, esta decisión se formalizó el jueves 23 de octubre de 2025, en el Consejo de Ministros mediante una carta rectificativa al proyecto de ley de financiación de la seguridad social (PLFSS) para 2026.
El coste de esta suspensión asciende a 100 millones de euros en 2026 y 1.400 millones de euros en 2027, una estimación inferior a las cifras iniciales proporcionadas por Lecornu (400 millones y 1.800 millones). Procede de jubilaciones anticipadas, que aumentan los gastos y reducen las contribuciones. Para financiarla, el gobierno propone congelar las pensiones base en 2026 y revalorizarlas en 2027 en 0,85 puntos (inflación estimada sin tabaco del 1,75% menos 0,9 puntos de subindexación). Las organizaciones de salud complementaria verán aumentar su contribución del 2,05% al 2,25% en 2026.
Lecornu, al margen de una visita a Romainville (Seine-Saint-Denis), prometió un debate parlamentario sobre esta financiación, descrita como una «propuesta» que no es definitiva y abierta a enmiendas por consenso con comisiones, cámaras y socios sociales. «La carta rectificativa es lo que permitirá que el debate llegue hasta el final», afirmó.
La crítica va en aumento. Yvan Ricordeau (CFDT) denuncia «casi dos años en blanco para los jubilados en 2026 y 2027», mientras que Denis Gravouil (CGT) lamenta que «una microsuspensión se pague con los jubilados actuales y futuros». Rémi Servot (ANR) califica el proyecto de «bastante escandaloso». En la izquierda, Éric Coquerel (LFI) lo ve como un «juego de engaños», Cyrielle Chatelain (ecologistas) como una forma de hacer el aplazamiento «insoportable», y Marine Le Pen (RN) como un presupuesto que «golpea fuertemente» a los jubilados. El PS es culpado por LFI de facilitar esto al evitar la censura.
Emmanuel Macron sembró confusión al declarar desde Eslovenia el martes que la reforma no estaba «abrogada» ni «suspendida» ad vitam aeternam, aunque su entorno negó cualquier conflicto con Lecornu. Matignon insiste en un debate «leal y sincero» que comenzará el lunes en el Parlamento.