El robot de tenis de mesa Ace, de Sony AI, ha desafiado y en ocasiones derrotado a jugadores humanos profesionales a un nivel experto. Un estudio publicado el miércoles en la revista Nature detalla cómo aprendió mediante aprendizaje por refuerzo y cómo se desempeñó en una pista de tamaño olímpico en la sede de Sony en Tokio. El robot utiliza nueve cámaras para rastrear el giro de la pelota a través de su logotipo.
Los investigadores de Sony AI desarrollaron el robot de tenis de mesa Ace, que alcanzó un nivel experto humano al enfrentarse a profesionales. Peter Dürr, investigador de Sony AI y coautor del estudio, señaló: “No hay forma de programar un robot manualmente para que juegue al tenis de mesa. Tiene que aprender a jugar a través de la experiencia”, explicando su uso del aprendizaje por refuerzo.
Se construyó una pista de tenis de mesa de tamaño olímpico en la sede de Sony en Tokio, con dos árbitros de la Asociación Japonesa de Tenis de Mesa supervisando los encuentros. Los jugadores profesionales Minami Ando y Kakeru Sone compitieron contra él, y Ace logró obtener algunas victorias. En diciembre, derrotó a tres de los cuatro jugadores de alto nivel contra los que se enfrentó.
Michael Spranger, presidente de Sony AI, destacó: “La velocidad es realmente uno de los problemas fundamentales en la robótica actual, especialmente en escenarios o entornos que no son fijos”. La velocidad, el alcance del brazo y el rendimiento del robot se equipararon a los de un atleta experto que entrena 20 horas a la semana, siguiendo las reglas oficiales. “El objetivo es lograr cierto nivel de comparabilidad... y ganar realmente a nivel de IA y en cuanto a la toma de decisiones y tácticas”, afirmó.
El atleta olímpico Kinjiro Nakamura, quien compitió en los Juegos de Barcelona 1992, observó un tiro de Ace y comentó: “Nadie más habría sido capaz de hacer eso... lo que significa que existe la posibilidad de que un humano también pueda hacerlo”. Sony califica esto como “la primera vez que un robot alcanza un nivel de juego humano experto en un deporte competitivo comúnmente practicado en el mundo físico”.
La tecnología podría aplicarse a la manufactura y otras industrias. John Billingsley, un profesor jubilado, elogió el logro y afirmó que el progreso proviene de la competencia.