Una nueva investigación de Yale muestra que el ácido oleico, la principal grasa del aceite de oliva, aceleró el crecimiento de tumores en ratones propensos al cáncer de páncreas, mientras que las grasas omega-3 del aceite de pescado redujeron el desarrollo de la enfermedad a la mitad.
Científicos de la Facultad de Medicina de Yale probaron 12 dietas altas en grasas con el mismo número de calorías pero con diferentes fuentes de grasa en ratones genéticamente predispuestos al adenocarcinoma ductal pancreático. Las dietas ricas en ácido oleico provocaron un crecimiento tumoral más rápido, mientras que las grasas poliinsaturadas, especialmente los omega-3, ralentizaron la progresión. El autor principal, Christian Felipe Ruiz, afirmó que el tipo de grasa importaba más que la cantidad total. Señaló que las grasas monoinsaturadas protegen a las células cancerosas de la oxidación y de la ferroptosis, una forma de muerte celular, mientras que las grasas poliinsaturadas hacen que las células sean más vulnerables. Los efectos variaron según el sexo, pareciendo más fuertes en los machos para el ácido oleico. El estudio, publicado en Cancer Discovery, no ha sido probado en humanos, pero podría orientar la prevención para aquellas personas con mayor riesgo de padecer la enfermedad.