Un estudio brasileño reveló que los suplementos de aceite de pescado redujeron la resistencia a la insulina y la inflamación en ratas utilizadas como modelo de diabetes tipo 2 no asociada a la obesidad. La investigación destaca el papel potencial de los ácidos grasos omega-3 en casos en los que la obesidad no es un factor determinante.
Investigadores de instituciones como el Instituto Butantan administraron aceite de pescado a ratas Goto-Kakizaki tres veces por semana durante ocho semanas. La dosis equivalía a 2 gramos por kilogramo de peso corporal y contenía cantidades específicas de EPA y DHA. Los animales tratados mostraron una menor resistencia a la insulina, un mejor control de la glucemia, una reducción de los marcadores inflamatorios y mejores niveles de colesterol y triglicéridos.