Científicos han desarrollado un tratamiento híbrido contra la obesidad que utiliza señales de GLP-1 y GIP para administrar un potenciador metabólico directamente en las células. Las pruebas iniciales en ratones mostraron una mayor pérdida de peso y un mejor control del azúcar en sangre que las terapias estándar. El enfoque tiene como objetivo reducir los efectos secundarios al limitar la acción del fármaco a áreas específicas.
Investigadores de Helmholtz Munich crearon el compuesto uniendo una molécula basada en incretina con lanifibranor, un agonista pan-PPAR. El diseño funciona como un caballo de Troya, lo que permite que el fármaco adicional ingrese a las células a través de los receptores de GLP-1 o GIP antes de activar interruptores que regulan el metabolismo de las grasas y el azúcar dentro del núcleo.