Investigadores de Barcelona informan que el fármaco lipídico pemafibrato y el medicamento para la presión arterial telmisartán redujeron la grasa hepática inducida por la dieta en ratas y en un modelo de pez cebra de enfermedad del hígado graso, con una combinación de media dosis que resultó tan efectiva como las dosis completas de cualquiera de los medicamentos por separado. El trabajo, publicado en Pharmacological Research, también describe una función para la proteína PCK1 en los efectos hepáticos del telmisartán y sostiene que serían necesarios ensayos clínicos para confirmar cualquier beneficio en humanos.
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés) es descrita por los autores del estudio como la enfermedad hepática más prevalente a nivel mundial, con estimaciones recientes que sitúan la prevalencia en adultos en aproximadamente el 38%.
En un artículo publicado en Pharmacological Research (2025; volumen 218: artículo 107860), un equipo de investigación con base en la Universidad de Barcelona informó los resultados de modelos experimentales diseñados para imitar la MASLD temprana impulsada por la dieta. En dichos modelos, los animales fueron alimentados con una dieta rica en grasas y fructosa que indujo la acumulación de grasa en el hígado.
Según el informe del equipo de la Universidad de Barcelona, el tratamiento con pemafibrato o telmisartán redujo la acumulación de grasa hepática. El estudio también reportó que administrar los medicamentos juntos —cada uno a la mitad de la dosis individual— fue tan efectivo como una dosis completa de cualquiera de los fármacos por sí solo para reducir la acumulación de lípidos hepáticos en el modelo de rata.
Los investigadores argumentaron que usar dos medicamentos que actúan sobre diferentes vías de la enfermedad podría ofrecer ventajas sobre la terapia con un solo fármaco al permitir dosis más bajas. Como señaló la profesora Marta Alegret en el comunicado de la Universidad de Barcelona: “La terapia combinada con fármacos que actúan sobre diferentes vías patogénicas puede ser una mejor estrategia que la monoterapia, gracias a los posibles efectos sinérgicos y a la reducción de la toxicidad relacionada con el uso de dosis más bajas de cada fármaco”.
El estudio propuso además diferentes mecanismos para cada fármaco. El efecto esteatótico del pemafibrato fue descrito como mediado a través de aumentos en el catabolismo de ácidos grasos impulsados por PPARα. Se informó que el efecto hepático del telmisartán es independiente de la modulación de PPAR y, en cambio, está relacionado con una mayor expresión hepática de fosfoenolpiruvato carboxiquinasa 1 (PCK1). Los autores informaron que el telmisartán restauró los niveles de PCK1 en hígados con MASLD y que la metabolómica sugirió que este cambio redirigió el metabolismo derivado de la fructosa fuera de la síntesis de lípidos hacia la síntesis de glucosa y vías posteriores de una manera que preservaba la homeostasis general de la glucosa.
En el resumen de la universidad, Alegret señaló que el enfoque de dos fármacos podría ser atractivo para los factores de riesgo cardiometabólicos que a menudo se observan junto con la MASLD, destacando que la combinación “reduce la presión arterial y los niveles de colesterol”, lo que “daría como resultado un menor riesgo cardiovascular”.
Los investigadores advirtieron que el trabajo sigue siendo preclínico. Dijeron que se requerirían estudios clínicos para determinar si los beneficios observados en ratas y en el modelo de pez cebra se trasladan a los humanos, y destacaron dudas pendientes sobre si se observarían efectos similares en etapas posteriores de la enfermedad cuando hay fibrosis presente. El equipo indicó que está planeando estudios animales adicionales que involucren fibrosis hepática inducida por la dieta y modelos que combinen enfermedad hepática y complicaciones cardiovasculares.