Investigadores de la Universidad de Adelaida han descubierto que bloquear la enzima Caspasa-2, considerada anteriormente como un tratamiento potencial para la enfermedad del hígado graso, podría aumentar el riesgo de daño hepático crónico y cáncer a largo plazo. En ratones genéticamente modificados sin Caspasa-2 funcional, las células hepáticas crecieron de forma anormalmente grande y acumularon daño genético, lo que provocó inflamación, cicatrización y tumores. Los hallazgos, publicados en Science Advances, cuestionan el desarrollo de inhibidores de la Caspasa-2.
Un nuevo estudio de la Universidad de Adelaida revela posibles riesgos a largo plazo asociados con la inhibición de la enzima Caspasa-2, la cual se ha considerado para el tratamiento de la enfermedad del hígado graso. Publicada en Science Advances bajo el título 'Caspase-2 deficiency drives pathogenic liver polyploidy and increases age-associated hepatocellular carcinoma in mice', la investigación utilizó ratones modificados genéticamente que carecían de Caspasa-2 o portaban una versión no funcional. Estos ratones desarrollaron células hepáticas inusualmente grandes con un daño genético y celular significativo, lo que resultó en inflamación crónica, cicatrización, daño oxidativo y condiciones similares a la hepatitis. A medida que los animales envejecían, mostraron una incidencia mucho mayor de tumores hepáticos (hasta cuatro veces más que los ratones normales), consistentes con carcinoma hepatocelular. El cáncer de hígado causó casi 760,000 muertes en todo el mundo en 2022, posicionándose como el sexto cáncer más común, según el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer. La investigadora principal, la Dra. Loretta Dorstyn del Centre for Cancer Biology, explicó: 'Las células hepáticas normalmente tienen copias adicionales de material genético, conocido como poliploidía, y aunque esta característica puede ayudar al hígado a lidiar con el estrés, nuestro estudio muestra que sin la enzima Caspasa-2, niveles anormalmente altos de poliploidía en el hígado pueden ser perjudiciales'. Añadió: 'Nuestro estudio demuestra que la Caspasa-2 es esencial para eliminar las células hepáticas dañadas y anormales a medida que envejecemos. Sin ella, estas células se acumulan y pueden volverse cancerosas, creando además un entorno que predispone al hígado al cáncer'. El autor principal, el profesor Sharad Kumar, advirtió: 'Ha habido un interés significativo en apuntar a la Caspasa-2 para tratar la enfermedad hepática metabólica y reducir el riesgo de cáncer de hígado. Nuestros datos muestran que este enfoque podría tener consecuencias graves e imprevistas más adelante en la vida, aumentando la susceptibilidad a la inflamación hepática crónica, la fibrosis y el cáncer'. La Dra. Dorstyn señaló beneficios a corto plazo en animales jóvenes, pero enfatizó el detrimento a largo plazo. Los resultados instan a la precaución en el desarrollo de inhibidores de la Caspasa-2 en medio del aumento mundial de enfermedades hepáticas impulsadas por la obesidad y el envejecimiento de la población.