Investigadores de la UCLA han identificado células inmunitarias senescentes, denominadas células "zombis", que se acumulan en hígados envejecidos y contribuyen a la enfermedad del hígado graso. Al eliminar estas células en ratones, el equipo revirtió el daño hepático y redujo el peso corporal, incluso bajo una dieta poco saludable. Los hallazgos, publicados en Nature Aging, sugieren que mecanismos similares podrían ser la causa de afecciones hepáticas en humanos.
Científicos de la UCLA descubrieron una población de macrófagos senescentes marcados por las proteínas p21 y TREM2 que se acumulan en los hígados de ratones de mayor edad y de aquellos con colesterol alto. En ratones jóvenes, solo alrededor del 5% de los macrófagos hepáticos mostraban esta firma, aumentando al 60-80% en los animales más viejos, lo cual se correlaciona con un incremento de la inflamación. Anthony Covarrubias, autor principal y profesor de la UCLA, comparó estas células con automóviles averiados que causan una interrupción generalizada en los tejidos a pesar de su escasez. "Tan solo un automóvil averiado puede atascar el tráfico por kilómetros", afirmó Covarrubias. "Ahora imaginen cinco o diez de ellos acumulándose lentamente".