Investigadores de City of Hope informan que el envejecimiento puede estimular la aparición de una población de células progenitoras adiposas enriquecidas con la edad, la cual es especialmente propensa a generar nuevas células grasas en la grasa blanca abdominal. El trabajo, publicado en Science, señala una vía de señalización que podría ayudar a impulsar el aumento de la grasa abdominal en la mediana edad y podría convertirse en un futuro objetivo terapéutico.
Investigadores de City of Hope, en colaboración con colegas de la UCLA, examinaron cómo el tejido adiposo blanco se expande con la edad mediante el estudio de células progenitoras de adipocitos (APC, por sus siglas en inglés) en ratones, comparando los resultados con análisis de tejido humano.
En experimentos de trasplante, el equipo informó que las APC extraídas de ratones de mayor edad produjeron grandes cantidades de nuevas células grasas, incluso al ser trasplantadas en animales jóvenes. Por el contrario, las APC de ratones jóvenes produjeron relativamente pocas células grasas nuevas cuando se trasplantaron en receptores de mayor edad, lo que sugiere que la mayor capacidad de formación de grasa era intrínseca a las APC más viejas y no estaba determinada únicamente por la edad del receptor.
Utilizando la secuenciación de ARN de una sola célula, los investigadores descubrieron que, en ratones de mediana edad, un subconjunto de APC se transformaba en una población distinta que los autores denominan preadipocitos comprometidos específicos de la edad (CP-A, por sus siglas en inglés). El estudio informó que estas CP-A eran particularmente activas en la proliferación y diferenciación en nuevos adipocitos.
Los investigadores también identificaron la señalización del receptor del factor inhibidor de la leucemia (LIFR) como una vía clave asociada con este proceso. Qiong (Annabel) Wang, coautora correspondiente, señaló que el grupo descubrió que los ratones de mayor edad requerían la señalización de LIFR para impulsar la formación de grasa, mientras que los ratones jóvenes no.
Para evaluar si un fenómeno similar podría ocurrir en humanos, el equipo analizó muestras de tejido adiposo humano de diferentes edades e informó haber encontrado células similares a las CP-A en mayor cantidad en individuos de mediana edad.
Los autores afirmaron que los hallazgos sugieren que atacar a las CP-A, o la señalización relacionada con LIFR que respalda su actividad de formación de grasa, podría eventualmente orientar estrategias para limitar la grasa abdominal asociada con la edad. Añadieron que se planea realizar más trabajos para rastrear estas células en estudios con animales, estudiar su comportamiento en humanos y explorar enfoques para bloquearlas o eliminarlas.