Una investigación preliminar presentada esta semana sugiere que las bacterias de la enfermedad de las encías pueden contribuir a la estenosis aórtica calcificada, una afección cardíaca grave. Los hallazgos se compartieron en una importante reunión de ciencia cardiovascular en Boston.
Los investigadores identificaron Porphyromonas gingivalis en el tejido de las válvulas cardíacas de pacientes con la afección. La bacteria era mucho más abundante en las válvulas calcificadas que en otras muestras de válvulas.
En experimentos con ratones, la exposición repetida a las bacterias vivas provocó calcificación valvular y síntomas de estenosis aórtica. Los antibióticos preventivos redujeron estos efectos, al igual que el bloqueo de la vía inflamatoria de la IL-1 beta.
Chenyang Li, coautor principal del Hospital Fuwai en Beijing, señaló que los resultados apuntan a una posible nueva vía de prevención. "Actualmente no existen medicamentos probados para prevenir o retrasar la progresión de la estenosis aórtica calcificada (CAVS, por sus siglas en inglés)", indicó Li.
Eduardo Sánchez, de la American Heart Association, afirmó que el trabajo se suma a la evidencia que conecta la salud bucal con la salud cardíaca. El estudio aún se encuentra en una etapa temprana y está a la espera de confirmación mediante ensayos en humanos.