Investigadores han descubierto vínculos entre los microbios de la boca y afecciones metabólicas como la obesidad, la prediabetes y la enfermedad de hígado graso. El estudio analizó muestras orales de más de 9,000 participantes mediante técnicas de secuenciación avanzada. Los expertos sugieren que estos hallazgos podrían conducir a pruebas de detección sencillas basadas en frotis.
Un estudio a gran escala realizado por Imran Razzak en la Universidad de Inteligencia Artificial Mohamed bin Zayed de Abu Dabi examinó muestras orales de 9,431 participantes del Human Phenotype Project. El equipo utilizó la secuenciación metagenómica completa para mapear el ADN microbiano y relacionó bacterias específicas y sus vías con 44 rasgos metabólicos, incluidos la grasa hepática, los niveles de azúcar en sangre y la grasa visceral. Estos rasgos están relacionados con la presión arterial alta, la prediabetes, la obesidad y la enfermedad de hígado graso, según los hallazgos publicados en bioRxiv con el DOI: 10.1101/2025.10.28.685004. La preimpresión apareció antes de la fecha de hoy, 1 de mayo de 2026, presentando la investigación como descubrimientos actuales. Lindsey Edwards, del King’s College de Londres, quien no participó en el estudio, lo describió como “uno de los intentos más ambiciosos hasta la fecha para mapear cómo el microbioma oral refleja la salud metabólica en múltiples sistemas orgánicos”. Bacterias como Streptococcus parasanguinis y Oribacterium sinus mostraron una mayor abundancia en personas con un índice de masa corporal y grasa corporal elevados, lo que concuerda con trabajos previos de Aashish Jha de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi. Funciones microbianas como la biosíntesis de poliaminas se correlacionaron con peores mediciones hepáticas y control de la glucosa, mientras que las vías de degradación de ceramidas se vincularon con un empeoramiento del azúcar en sangre. Razzak señaló que “son pistas creíbles para futuros trabajos mecanísticos”, planteando la hipótesis de que el microbioma oral puede contribuir activamente a la enfermedad metabólica en lugar de solo indicarla. Jha propuso mecanismos que incluyen productos bacterianos que ingresan al torrente sanguíneo a través de encías inflamadas, colonizan el intestino o influyen en el azúcar en sangre y la salud vascular. Las asociaciones se mantuvieron después de ajustar por factores como la enfermedad de las encías, la edad, el sexo, el tabaquismo y la dieta. Edwards calificó de “convincente” el potencial de los frotis bucales para detectar riesgos en medio del aumento de los trastornos metabólicos, aunque Razzak y otros enfatizaron la necesidad de una mayor validación en poblaciones diversas y entornos clínicos.