Un estudio de cuatro años realizado a casi 2.800 australianos concluyó que el reciclaje, las dietas más ecológicas y otros hábitos climáticos individuales no aumentan ni disminuyen el apoyo a reformas ambientales más amplias.
Científicos del comportamiento de la UNSW Sydney y la Universidad de Griffith realizaron un seguimiento a los participantes desde 2021 hasta 2024 como parte de la Encuesta Nacional de Acción Climática. Las personas que reciclaron, utilizaron envases reutilizables, usaron el transporte público o siguieron dietas basadas en plantas no mostraron cambios en su disposición a respaldar políticas climáticas colectivas o participar en manifestaciones. El autor principal, el Dr. Omid Ghasemi, afirmó que las acciones individuales "no facilitan ni socavan el compromiso climático más amplio". El coautor, el profesor Ben Newell, añadió que los resultados contradicen las afirmaciones de que los pequeños cambios en el estilo de vida conducen automáticamente a las personas hacia o en contra de una reforma sistémica. El estudio registró un modesto descenso en la acción colectiva y el apoyo a las políticas durante el periodo, mientras que los hábitos personales se mantuvieron estables. Los investigadores vincularon esta caída en parte al aumento del coste de la vida, que puede limitar el tiempo y los recursos para un compromiso más amplio. Los hallazgos sugieren que los programas que fomentan un comportamiento de consumo más ecológico en el trabajo o en el hogar no debilitan las demandas de cambios estructurales mayores por parte de gobiernos y empresas.