Las emisiones de monóxido de carbono y compuestos orgánicos volátiles han contribuido significativamente al calentamiento del planeta, según una nueva investigación. Estos gases de efecto invernadero indirectos representan alrededor del 15 por ciento del aumento de la temperatura desde la época preindustrial. Pocas naciones los abordan actualmente en sus planes climáticos.
Los contaminantes reaccionan en la atmósfera para formar ozono y reducir los niveles de radicales hidroxilo que descomponen el metano. Junto con el carbono negro, han provocado un calentamiento de 0,3 grados Celsius, compensado en parte por los aerosoles y los óxidos de nitrógeno.
Ilissa Ocko, de Spark Climate Solutions, señaló que estos contaminantes olvidados contribuyen fuertemente al calentamiento actual y podrían ralentizar el aumento futuro de la temperatura si se incluyeran en las políticas. Alex Archibald, de la Universidad de Cambridge, señaló que reducirlos ofrece una oportunidad sencilla para evitar puntos de inflexión.
Los gases se descomponen en cuestión de horas o años, por lo que las reducciones disminuirían rápidamente su impacto. Las fuentes incluyen la combustión de combustibles fósiles, los gases de escape de los vehículos, la quema de bosques y los disolventes. Las normas sobre contaminación atmosférica en lugares como el Reino Unido ya han recortado las emisiones, aunque muchos países mantienen normas más débiles.
La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. emitió en enero una regulación que, según los científicos, debilita los controles sobre los óxidos de nitrógeno de las centrales eléctricas de gas. Los investigadores recomiendan a las naciones que mencionen estos gases en sus presentaciones del Acuerdo de París y establezcan objetivos de reducción.