Un estudio realizado con adultos mayores conocidos como “SuperAgers” descubrió que su memoria inusualmente fuerte a los 80 y 90 años no parece explicarse por una menor presencia de variantes genéticas de riesgo comunes para la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores informaron que los SuperAgers y los adultos mayores con una cognición típica presentaban resultados similares en cuanto al estado del gen APOE y las puntuaciones de riesgo poligénico para el Alzheimer, lo que sugiere que otros factores biológicos, conductuales y ambientales podrían ayudar a proteger la cognición en la vejez.
Científicos que estudian a los “SuperAgers” —adultos mayores cuya memoria iguala o supera a la de personas mucho más jóvenes— probaron si este envejecimiento cognitivo excepcional podría explicarse por un riesgo hereditario inusualmente bajo de padecer la enfermedad de Alzheimer.
En el estudio, los investigadores analizaron el ADN de muestras de sangre recolectadas de participantes reclutados en cinco centros regionales de Estados Unidos y Canadá. La cohorte incluyó a 142 SuperAgers y 89 adultos mayores con un rendimiento cognitivo promedio.
El equipo examinó el APOE, el factor de riesgo genético más importante conocido para la enfermedad de Alzheimer, y calculó tres puntuaciones de riesgo poligénico que agrupan miles de variantes genéticas vinculadas al riesgo hereditario de Alzheimer. Los resultados mostraron que los investigadores no pudieron distinguir de manera fiable a los SuperAgers de los adultos mayores con una cognición promedio utilizando el estado del APOE o las puntuaciones de riesgo poligénico.
“Si eso fuera cierto, identificar a los SuperAgers podría ser tan sencillo como realizar pruebas genéticas en lugar de las evaluaciones cognitivas integrales que utilizamos actualmente”, señaló Emily Rogalski, directora del Centro de Investigación y Cuidado del Envejecimiento Saludable y Alzheimer (HAARC) de la Universidad de Chicago.
La coautora principal, Ana Capuano, afirmó que los hallazgos subrayan que preservar la salud cognitiva implica más que solo reducir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer, lo que apunta a una mezcla más amplia de factores biológicos, conductuales y sociales que pueden favorecer un envejecimiento excepcional.
Los investigadores también informaron que las variantes genéticas raras vinculadas previamente a la protección o resiliencia contra la enfermedad de Alzheimer no fueron más comunes entre los SuperAgers que en el grupo de comparación.
Matt Huentelman, del Instituto de Investigación Genómica Traslacional (TGen), parte de City of Hope, indicó que el trabajo establece un límite sobre lo que la genética actual del Alzheimer puede explicar acerca del SuperAging y que futuras investigaciones deberían expandirse más allá de los modelos de riesgo de enfermedades. El equipo señaló que los próximos estudios combinarán pruebas cognitivas con enfoques como imágenes cerebrales, biomarcadores en sangre, perfiles inmunológicos, monitoreo del sueño y la actividad, y mediciones sociales y ambientales para comprender mejor los posibles mecanismos protectores.
El estudio fue publicado en Alzheimer’s Research & Therapy y contó con el apoyo del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, la McKnight Brain Research Foundation a través de la SuperAging Research Initiative y la Simons Foundation.