Tesla ha anunciado el fin de la producción de sus vehículos Model S y Model X, redirigiendo recursos en su fábrica de Fremont hacia la fabricación del robot humanoide Optimus. El CEO Elon Musk afirmó que la producción cesará al final del trimestre financiero actual. Este cambio subraya el movimiento de la compañía hacia la robótica y la inteligencia artificial.
Tesla, conocida por sus vehículos eléctricos, está experimentando un cambio operativo significativo al detener la producción de los Model S y Model X en su instalación de Fremont, California. Según los anuncios, la compañía reutilizará las líneas de ensamblaje de la fábrica para el robot humanoide Optimus, que Musk presentó el verano pasado. Musk ha declarado que la producción de ambos modelos se detendrá completamente al final del trimestre financiero actual, con la producción inicial de Optimus esperada para finales de año. Este giro se alinea con la estrategia más amplia de Tesla de expandirse más allá de los automóviles hacia la robótica impulsada por IA. Los robots Optimus están concebidos para su uso en la fabricación, el comercio minorista y los hogares, potencialmente respaldados por un modelo de suscripción para actualizaciones de software que permitan tareas más complejas. En el sitio web de Tesla, la opción de pintura Lunar Silver para Model S y Model X ahora aparece como agotada, lo que indica la fase de eliminación de estos modelos. En medio de esta transición, Tesla enfrenta desafíos legales adicionales. Una nueva demanda alega discriminación contra trabajadores estadounidenses, mientras la compañía mantiene un conflicto renovado con el Departamento de Vehículos Motorizados de California por sus afirmaciones publicitarias sobre conducción autónoma. Reguladores, incluida la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Autopistas, solicitan más datos sobre accidentes que involucran la tecnología Full Self-Driving y la flota de robotaxis en Austin. Los analistas señalan que, aunque el proyecto Optimus podría diversificar las fuentes de ingresos, similar al giro de Apple con el iPhone, las ventas de vehículos eléctricos de Tesla han enfrentado desafíos recientes. Las acciones subieron un 62% tras una caída en abril pasado, pero persisten las preocupaciones sobre la ejecución operativa y los obstáculos regulatorios.