Tras la reciente paralización de la producción de Model S y X para impulsar el robot Optimus, Tesla se enfrenta a obstáculos regulatorios, la salida de un líder clave de Cybercab y la competencia de BYD, ahora el principal vendedor de vehículos eléctricos. Persisten las disputas sobre Autopilot y Full Self-Driving en medio de cero millas de pruebas autónomas reportadas en California para 2025.
Tesla (NasdaqGS:TSLA) continúa su transición de los vehículos eléctricos a la IA y la robótica, pero los esfuerzos en autonomía enfrentan obstáculos. Tras redirigir capacidad de fábrica de Model S y X a Optimus —como se cubrió anteriormente—, la compañía perdió su liderazgo en ventas globales de VE ante BYD debido a una demanda más débil y una feroz rivalidad. La presión regulatoria aumenta con disputas con el DMV de California, un veredicto de responsabilidad sobre Autopilot y Full Self-Driving (FSD), y una supervisión más estricta de las afirmaciones sobre asistencia al conductor. La salida del gerente del programa Cybercab genera dudas sobre los plazos de los robotaxis, agravadas por cero millas de pruebas autónomas reportadas en California para 2025. Estos problemas amenazan la escalabilidad de FSD y los lanzamientos de robotaxis en mercados como California, Europa y China. Sin embargo, Tesla mantiene más del 60% de cuota de VE en EE.UU. e invierte fuertemente en IA, Optimus y almacenamiento de energía para un crecimiento diversificado. Los inversores deben vigilar los reemplazos en el rol de Cybercab, permisos para robotaxis, actualizaciones de FSD y datos de seguridad para evaluar el progreso en medio del giro hacia la robótica.