Los analistas han recortado las estimaciones de entregas de vehículos de Tesla por tercer año consecutivo, citando una demanda más lenta e inversiones crecientes en tecnologías autónomas. El cambio del CEO Elon Musk hacia robotaxis y robots humanoides está generando preocupaciones sobre el flujo de caja para el fabricante de vehículos eléctricos. A pesar de los desafíos a corto plazo, el enfoque se mantiene en las perspectivas a largo plazo en conducción autónoma y robótica.
Tesla se enfrenta a unas previsiones de entregas de vehículos en declive para 2026, lo que supondría un posible tercer año consecutivo de contracción. Analistas, incluidos los de Morgan Stanley y Morningstar, han revisado a la baja las expectativas de crecimiento, con proyecciones ahora en torno al 3,8 % frente al 8,2 % de enero. El analista de Morningstar Seth Goldstein estima que las entregas podrían caer casi un 5 % este año. Los factores contribuyentes incluyen la pérdida de los créditos fiscales para VE en EE.UU., una competencia más intensa en Europa y una adopción decepcionante de las variantes de Model 3 y Model Y de menor precio de Tesla. Las entregas cayeron en 2024 debido a altos costes de endeudamiento, una gama de productos envejecida y una pobre recepción del Cybertruck. La tendencia continuó en 2025, agravada por la reacción negativa a las asociaciones políticas del CEO Elon Musk. Aunque las ventas en Europa muestran signos de estabilización y las ventas de vehículos fabricados en China subieron por cuarto mes consecutivo en febrero, la demanda general no ha cumplido las expectativas. La empresa planea duplicar los gastos de capital hasta más de 20.000 millones de dólares, centrándose en robotaxis, robots humanoides y software de conducción autónoma. Este cambio se proyecta que resulte en un flujo de caja libre negativo de unos 5.190 millones de dólares en 2026, según datos de LSEG, con Morgan Stanley pronosticando una quema superior a 8.000 millones de dólares. Tesla cerró 2025 con 44.060 millones de dólares en efectivo, equivalentes de efectivo e inversiones. El director financiero Vaibhav Taneja indicó que la financiación adicional podría provenir de deuda o recursos internos. Estas presiones subrayan la necesidad de que Musk avance en las innovaciones de conducción totalmente autónoma y robótica, que respaldan la valoración de 1,5 billones de dólares de Tesla. La empresa perdió su posición como principal fabricante de VE ante la china BYD en 2025, y las acciones han caído más del 20 % desde su máximo de diciembre. Los analistas siguen destacando el potencial de Tesla en vehículos autónomos y robótica, mientras vigilan de cerca el flujo de caja y las métricas de entregas.