La administración Trump revirtió su abrupta decisión de recortar 2.000 millones de dólares en subvenciones federales para programas de salud mental y adicciones tras una amplia reacción negativa. La financiación, terminada sin previo aviso el martes, fue restaurada el miércoles por la noche, afectando a unas 2.000 organizaciones. Los funcionarios no ofrecieron una explicación clara para la medida inicial, lo que provocó pánico entre proveedores y pacientes.
El martes por la tarde, la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA) notificó a los destinatarios que sus subvenciones ya no se alineaban con la agenda de salud pública de la administración Trump, lo que generó confusión inmediata. Durante unas 24 horas, las organizaciones sin fines de lucro en todo EE.UU. temieron el cierre de programas y pérdidas de empleos, ya que los recortes amenazaban servicios esenciales para quienes luchan contra las adicciones y problemas de salud mental. Por la noche del miércoles, tras intensas negociaciones, la administración restauró los 2.000 millones de dólares completos. Un funcionario no identificado confirmó a NPR que todas las organizaciones afectadas —unas 2.000— recibirían notificaciones, con cartas formales llegando el jueves por la mañana. Una de esas cartas a un proveedor de Nueva York indicaba que la terminación «queda hereby rescindida» y urgía la continuación de las actividades en los términos originales. El episodio generó duras críticas. Hannah Wesolowski, de la National Alliance on Mental Illness, señaló el pánico pero expresó esperanza por la restauración, destacando la presión bipartidista del Congreso. Dan Lustig, director del Haymarket Center de Chicago, advirtió que sin financiación «la gente simplemente muere», enfatizando tratamientos que salvan vidas para individuos de alto riesgo que usan drogas como el fentanilo. La American Medical Association expresó profunda preocupación, afirmando que interrupciones repentinas arriesgan dejar a los pacientes sin atención urgente en medio de barreras existentes. La representante demócrata Rosa DeLauro elogió la reversión como una rendición a la presión pública, pero criticó el caos bajo el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. La exdirectora de SAMHSA, la Dra. Yngvild Olsen, reveló que el personal de la agencia fue sorprendido, con decisiones tomadas sin input de expertos. Este incidente agrava las incertidumbres continuas en la financiación de la salud pública, tras las reducciones de Medicaid del año pasado, y plantea preguntas sobre los procesos de toma de decisiones en la administración.