La campaña de presión del presidente Trump contra Nicolás Maduro de Venezuela continúa una larga tradición de implicación de EE. UU. en la región, arraigada en la Doctrina Monroe de 1823. Esta historia incluye tanto acciones encubiertas como abiertas destinadas a proteger los intereses estadounidenses y contrarrestar amenazas percibidas como el comunismo. Aunque algunas intervenciones lograron objetivos a corto plazo, muchas llevaron a consecuencias no intencionadas y resultados mixtos.
La Doctrina Monroe, anunciada por el presidente James Monroe en 1823, advirtió inicialmente a las potencias europeas contra interferir en el Hemisferio Occidental. El presidente Theodore Roosevelt la amplió más tarde en la política del «Big Stick», justificando acciones unilaterales de EE. UU. como policía regional para avanzar intereses, incluyendo el uso de la fuerza militar junto con la diplomacia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el enfoque de EE. UU. se desplazó a combatir el comunismo, intensificado por la Revolución Cubana de Fidel Castro en 1959. «Durante la Guerra Fría, la intervención fue mayoritariamente encubierta. En los años 80, comienzan a verse acciones más abiertas», señala Eduardo Gamarra, profesor de la Florida International University. Esta era enfatizó la negación estratégica, disuadiendo influencias extranjeras —desde europeos en el siglo XIX hasta la Unión Soviética en la posguerra.
Edward Murphy, profesor de historia en la Michigan State University, explica que EE. UU. y los gobiernos latinoamericanos de derecha veían el comunismo como una ideología no indígena que debía erradicarse según la lógica de la Doctrina Monroe.
Ejemplos clave ilustran los resultados variados:
- En 1954, la CIA orquestó un golpe en Guatemala contra el presidente Jacobo Árbenz por reformas agrarias que afectaban a la United Fruit Company, instalando un régimen autoritario e inspirando represión en otros lugares.
- La invasión de Bahía de Cochinos en 1961 no logró derrocar a Castro, provocando la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962 y un embargo estadounidense duradero que fortaleció los lazos de Cuba con Rusia.
- La Operación Urgent Fury en Grenada (1983) derrocó a un gobierno marxista, protegiendo a estudiantes estadounidenses y llevando a una democracia estable.
- El apoyo de Reagan a los Contras nicaragüenses contra los sandinistas de Daniel Ortega provocó el escándalo Irán-Contra; Ortega ganó después elecciones y viró hacia un gobierno autoritario.
- La invasión de Panamá en 1989 eliminó al general Manuel Noriega por sus vínculos con el narcotráfico, fomentando el crecimiento económico y la democracia, aunque se debate si fue un éxito rotundo.
A mediados de los años 80, la política de EE. UU. pivotó hacia la guerra contra las drogas. Las acciones recientes contra Venezuela, incluidas ataques a embarcaciones de drogas y decomisos de petroleros, hacen eco de este legado intervencionista, que a menudo produce legados complejos en lugar de victorias claras.