El ejército de EE. UU. ha rechazado las solicitudes de Okinawa para inspecciones en sitio en sus bases tras las detecciones de PFAS alrededor de las instalaciones. El Ministerio de Defensa de Japón anunció la decisión el viernes. La negativa se debe a la falta de evidencia clara que vincule las bases con la contaminación y defectos en los planes de muestreo de la prefectura.
El Ministerio de Defensa de Japón anunció el viernes que el ejército de EE. UU. ha rechazado las solicitudes de la prefectura de Okinawa para inspecciones en bases estadounidenses en la zona. Se han detectado sustancias per- y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, en ríos cercanos y otros lugares, lo que ha generado preocupaciones sobre posibles impactos en los suministros de agua potable.
Las instalaciones en cuestión incluyen la Estación Aérea de Futenma del Cuerpo de Marines de EE. UU. en la ciudad de Ginowan, el Camp Hansen en áreas como la ciudad de Kin y la Base Aérea de Kadena de la Fuerza Aérea de EE. UU. en regiones como la ciudad de Kadena. Desde 2016, Okinawa ha presentado cuatro solicitudes separadas de acceso a estos sitios.
En una respuesta consolidada, las autoridades estadounidenses indicaron que solo se considerarían las inspecciones si existieran estándares ambientales acordados mutuamente para evaluar adecuadamente los resultados de muestreo y si hubiera evidencia científica clara que identificara las instalaciones de EE. UU. como fuente de contaminación. Las propuestas de la prefectura fueron insuficientes, particularmente en la identificación precisa de ubicaciones para el muestreo de agua y suelo.
Al mismo tiempo, las Fuerzas de EE. UU. en Japón reconocieron que la principal preocupación con los PFAS es su efecto en el agua potable e indicaron que podría otorgarse acceso si el objetivo era verificar la seguridad del agua, siempre que se cumplieran las condiciones. El Ministerio de Defensa ha informado al gobierno prefectural de la posición de EE. UU., pero no reveló la fecha de la respuesta.
Esta negativa pone de manifiesto los desafíos continuos en la colaboración ambiental entre EE. UU. y Japón, intensificando las preocupaciones locales sobre la salud pública.