Científicos de la Universidad Metropolitana de Tokio han identificado los fertilizantes recubiertos de polímeros como una fuente significativa de microplásticos oceánicos, con vías desde los campos de cultivo que influyen directamente en la cantidad que llega a las costas. Su estudio revela que el drenaje directo desde los campos al mar resulta en una acumulación en playas mucho mayor que el transporte por ríos. Este trabajo arroja luz sobre el destino esquivo de los plásticos en los entornos marinos.
Los fertilizantes recubiertos de polímeros, ampliamente utilizados en la agricultura para controlar la liberación de nutrientes, están contribuyendo sustancialmente a la contaminación por microplásticos en los océanos. Investigadores de la Universidad Metropolitana de Tokio, liderados por el profesor Masayuki Kawahigashi y la doctora Dolgormaa Munkhbat, analizaron desechos de 147 parcelas de muestreo en 17 playas de Japón. Se centraron en cómo estos plásticos se mueven desde los arrozales hasta las áreas costeras. El estudio destaca diferencias marcadas en las rutas de transporte. Cerca de las desembocaduras de ríos, menos del 0,2% de los plásticos de fertilizantes aplicados se encontraron en las playas, con el 77% permaneciendo en los campos de cultivo y el 22,8% entrando al mar. En contraste, en áreas donde las tierras agrícolas drenan directamente al océano a través de canales, hasta el 28% de los plásticos regresaron a la costa. Las olas y las mareas parecen atrapar estas partículas temporalmente en las playas, actuando como sumideros inadvertidos en el ciclo de contaminación plástica. Estos hallazgos son particularmente relevantes para regiones como Japón y China, donde estos fertilizantes son comunes en el cultivo de arroz, y para EE.UU., Reino Unido y Europa Occidental en cultivos como trigo y maíz. Investigaciones previas indican que el 50-90% de los desechos plásticos en playas japonesas provienen de estos recubrimientos. El equipo también notó alteraciones físicas en las partículas recolectadas, incluyendo enrojecimiento y oscurecimiento, con espectroscopía de dispersión de energía de rayos X revelando capas de óxido de hierro y aluminio que pueden aumentar la densidad y reducir el movimiento de regreso a la costa. En general, la investigación explica parte del misterio que rodea al 90% de los plásticos oceánicos que desaparecen de la superficie, probablemente asentándose en fondos marinos u otros sumideros. Publicado en Marine Pollution Bulletin en 2026, el estudio subraya la necesidad de rastrear las vías de plásticos de tierra a mar para mitigar amenazas ambientales a la vida marina y la salud humana.