La Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco) y el Centro Regional de Estudios de Energía (Cree) publicaron un estudio que revela una probabilidad del 39% de déficit en el abastecimiento de gas natural para 2026 en Colombia. El informe destaca un escenario de demanda térmica media que podría elevarse al 58% en 2027, con cantidades promedio de 117 Gbtud y 129 Gbtud respectivamente. Ambas entidades alertan sobre la falta de un marco regulatorio claro que genera riesgos para el sector energético.
El estudio técnico, enfocado en la perspectiva de los usuarios, subraya un déficit estructural que impide el desarrollo de nueva infraestructura de regasificación en el país. Andesco y Cree identificaron que, además del déficit proyectado, hay 14 terminales de gas natural licuado (GNL) en proceso de estructuración o construcción. Sin embargo, la concentración del mercado en incumbentes podría limitar el acceso de terceros, exacerbando los problemas de suministro.
Camilo Sánchez, presidente de Andesco, enfatizó que desde este año se evidenciará la escasez de gas natural y la alta dependencia de importaciones. "Las decisiones tomadas en los últimos años podrían costar hasta $114 billones y poner en riesgo la soberanía energética", advirtió Sánchez. Por su parte, Tomás González, director de Cree, señaló que es posible almacenar gas en días de bajo consumo para equilibrar el gasto y reducir la probabilidad de déficits. González también resaltó la necesidad de ejecutar proyectos de GNL para cubrir la demanda futura.
Ambas entidades recomendaron comparar proyecciones de oferta y demanda, analizar desviaciones reales y generar al menos 1.000 escenarios mensuales para los próximos dos años basados en datos históricos. Un marco regulatorio completo, según el informe, garantizaría la seguridad de abastecimiento al mínimo costo, fomentaría la competencia en la comercialización, evitaría la captura del mercado por actores dominantes, aceleraría nuevos proyectos y limitaría la socialización de costos subutilizados. Esta falta de regulación ha provocado retrasos, sobreinversión y riesgos de subutilización futura.