En su programa de Daily Wire, el presentador Andrew Klavan presentó un monólogo humorístico que se burla de los argumentos de la Corte Suprema sobre atletas transgénero en deportes femeninos. La pieza apunta a la jueza Ketanji Brown Jackson e incluye escenarios legales ficticios. Destaca el debate en curso sobre la equidad en los deportes competitivos.
El programa The Andrew Klavan Show en The Daily Wire presentó esta semana un monólogo de apertura satírico que parodia los recientes argumentos orales de la Corte Suprema sobre si las mujeres transgénero pueden competir en deportes femeninos. El guion de Klavan imagina las deliberaciones ante los jueces, retratando el debate como absurdo y dividido entre líneas de lógica y realidad. En la sátira, los abogados presentan casos exagerados. Foster Closterfockolus, un abogado ficticio contratado por el Fondo Conmemorativo Roland Dinghead, argumenta que los varones biológicos que se identifican como mujeres no tienen ventajas físicas en los deportes femeninos, instando a una perspectiva teórica en lugar de terrenal. Invoca atletas transgénero históricos inventados como Abner Skullfog y Henry Blither, quienes supuestamente murieron después de pionerar la participación entre géneros, para suplicar contra las prohibiciones que deshonrarían su 'sacrificio'. El monólogo ridiculiza las preguntas desde el estrado, atribuyendo una consulta enredada a la jueza Jackson sobre un hombre con falda rosa y sus implicaciones para la identidad de género, trazando paralelos con la trama de un programa de HBO. El juez Alito es retratado haciendo preguntas directas e incrédulas sobre la coherencia de los argumentos y la designación de Jackson. Otra abogada, Joan Dark, que representa a estados con prohibiciones, es mostrada llorando antes de responder. La pieza culmina en una voz 'desencarnada' invocando la creación a imagen de macho y hembra, criticando el manejo del tribunal. Klavan, autor de bestsellers de la serie de misterios Cameron Winter, aclara que las opiniones son suyas y no necesariamente las de The Daily Wire. La sátira subraya las tensiones en los casos reales, donde los estados desafían las políticas federales que permiten la participación transgénero basada en la identidad de género.