Un hombre con parálisis desde el pecho hacia abajo ha mantenido una mejoría en el movimiento y la sensibilidad de sus manos meses después de que los investigadores apagaran su sistema de estimulación cerebral. El hallazgo apunta a cambios duraderos en su sistema nervioso.
Keith Thomas, de 48 años, perdió el movimiento y la sensibilidad por debajo del pecho tras un accidente de buceo en julio de 2020. En 2023, cirujanos del Feinstein Institutes for Medical Research en Nueva York le implantaron cinco electrodos en el cerebro como parte de un procedimiento de doble bypass neuronal. El sistema utilizó inteligencia artificial para traducir sus intenciones de movimiento en estimulación eléctrica hacia sus brazos y manos, mientras que sensores proporcionaban retroalimentación para restaurar el sentido del tacto. Los investigadores pretendían pausar la estimulación durante un mes para comprobar si había efectos duraderos. Un incendio en el edificio prolongó la interrupción hasta los tres meses. Thomas conservó la fuerza, el control de los dedos y la capacidad de sentir presión incluso cuando el dispositivo permanecía apagado. Chad Bouton, quien dirigió el trabajo, señaló que el resultado fue inesperado. Otros expertos destacaron que este caso único muestra el potencial de la neuroplasticidad, pero requiere ser replicado en más pacientes antes de que se puedan extraer conclusiones más amplias.