Investigadores de la Universidad de Cambridge han desarrollado modelos en miniatura de cerebro y médula espinal humana cultivados en laboratorio que demuestran que las fibras nerviosas dañadas pueden recuperar la capacidad de regenerarse bajo ciertas condiciones.
El equipo construyó circuitos neuronales funcionales utilizando organoides derivados de células madre mantenidos físicamente separados en el laboratorio. Los axones del tejido cerebral crecieron a través del espacio para conectarse con el tejido de la médula espinal y desencadenar contracciones musculares. Esta configuración permitió estudiar la regeneración a lo largo de más de un año de desarrollo.