La Alta Corte de Chhattisgarh absolvió al acusado en un caso de violación de 2004 del distrito de Dhamtari, citando la ausencia de penetración según la ley anterior a 2013. Este fallo representa un retroceso en décadas de progreso en la jurisprudencia sobre violaciones en India.
La Alta Corte de Chhattisgarh absolvió al acusado en un caso de violación de 2004 del distrito de Dhamtari, aplicando la interpretación pre-2013 de la Sección 375 del Código Penal Indio, que requería la penetración como elemento integral del delito. Esta decisión se basa en la ley tal como existía antes de las enmiendas impulsadas por la violación grupal de Delhi en diciembre de 2012 y las protestas nacionales subsiguientes que llevaron a las recomendaciones del comité de Justicia J S Verma. La Ley de Enmienda del Derecho Penal de 2013 amplió la definición de violación, enfatizando el consentimiento y reconociendo las complejidades de la violencia sexual. El editorial señala que el fallo retrocede a un formalismo estrecho, potencialmente reviviendo el escrutinio hiper-técnico que las reformas buscaban eliminar. El arco de la justicia de género en India ha sido irregular, pero se ha alejado cada vez más de tecnicismos que exponen a las sobrevivientes a escrutinios estrechos y juicios morales en marcos institucionales patriarcales. Las reprimendas judiciales a prácticas médicas invasivas, como la prueba de dos dedos prohibida, y la postura de las reformas de 2013 de que el carácter o historial sexual de la víctima es irrelevante para la persecución señalan un cambio de tono y un reconocimiento de las múltiples formas de violencia sexual. La lección clave de este fallo es que la justicia de género no puede permitirse la complacencia. Las reformas legales deben seguir siendo receptivas a las realidades contemporáneas, incluyendo la necesidad de leyes neutrales de género sobre violencia sexual que aborden daños más allá de marcos binarios o la controvertida cuestión de la violación conyugal. En última instancia, el compromiso con la justicia depende no solo de la fidelidad técnica, sino de confrontar el daño en su plena complejidad.