Tras la aprobación del Senado el 17 de diciembre, el Congreso de Brasil aprobó el PLP 128/2025 el 26 de diciembre, elevando impuestos a las fintech —parte de un paquete fiscal más amplio que recorta beneficios y aumenta otros gravámenes para liberar R$22.450 millones para el presupuesto de 2026—. La medida sobre fintech busca equiparar el tratamiento fiscal con los bancos tradicionales para neutralidad competitiva, pero aviva el debate sobre asfixiar la innovación y la inclusión financiera. Los defensores ven compensación justa; los críticos temen perjuicio al consumidor.
El 26 de diciembre de 2025, el Congreso de Brasil aprobó el Proyecto de Ley Complementaria 128/2025 (PLP 128/2025), aumentando los impuestos sobre los ingresos de las fintech. Esta disposición, que eleva la CSLL del 15% al 17,5% para fintech hasta 2027 (y al 20% después), genera R$1.600 millones y completa el paquete aprobado inicialmente por el Senado el 17 de diciembre, junto con recortes del 10% a beneficios fiscales federales, mayores impuestos a las apuestas en línea y a los intereses sobre capital propio (JCP).
Un profesor de derecho tributario apoya el proyecto por preservar la neutralidad competitiva, argumentando que «los ingresos de la misma actividad deben recibir igual tratamiento fiscal». Las fintech dominan áreas digitales como pagos y crédito personal con márgenes más altos, y el impuesto compensa pérdidas de ingresos por la exención del IRPF hasta R$5.000 —visto como preferible a gravar ampliamente los dividendos—.
El presidente de Zetta, una asociación de firmas financieras, rebate que las fintech ya pagan más impuestos (tasas efectivas del 36,5% en 2023 frente al 8,9% de los bancos; 29,7% en 2024 frente al 12,2%), acreditándoles haber modernizado el sistema: duplicando usuarios activos desde 2018, incorporando millones, con un 85% de impacto positivo según AtlasIntel, y cobrando 34 veces menos tarifas —obligando a los bancos a renunciar a R$90.000 millones desde 2019—. Los críticos dicen que penaliza la innovación, con el 92% de los brasileños esperando mayores costos de servicios; sugieren una tasa mínima del 17,5% para todas las instituciones, recaudando R$8.000 millones frente a R$1.600 millones.
Ambas partes reconocen la madurez de las fintech bajo regulación del Banco Central, pero chocan en equilibrar las finanzas públicas sin frenar el crecimiento. El debate coincide con la reforma del impuesto al consumo, destacando la necesidad de discusiones fiscales más amplias.