Una casa de 1920 en la calle 157 entre Calzada y Línea, en Vedado, Habana, se deteriora rápidamente y alberga a cuatro familias pese a fallas estructurales evidentes. Construida para una familia acomodada y subdividida tras el triunfo de la Revolución en 1959, muestra varillas oxidadas, grietas y modificaciones inseguras. Los residentes han enviado numerosas cartas a las autoridades sin respuesta.
La estructura, construida en 1920, fue dividida en apartamentos improvisados después de 1959 con materiales reciclados como madera y bloques sin enlucir. El techo desnudo expone varillas de refuerzo oxidadas como huesos al descubierto, mientras el concreto ha desaparecido en áreas, sostenido solo por inercia. Cada filtración ha tallado su camino, agravado por temporadas de lluvias.
En el interior, los apartamentos del piso superior tienen techos altos alterados con plataformas de madera sin cálculos estructurales, duplicando el peso sobre una base comprometida. Dormitorios cuelgan sobre grietas, con camas bajo techos crujientes. En la planta baja, el antiguo garaje es un apartamento húmedo sin ventilación adecuada.
Cuatro familias, con niños y ancianos, mantienen rutinas diarias cocinando, durmiendo y estudiando bajo un techo que amenaza colapsar. Grietas atraviesan paredes enteras; pisos han cedido en lugares; puertas y ventanas no ajustan, indicando movimiento.
Han enviado múltiples cartas formales a diversas autoridades describiendo el peligro con precisión y urgencia, pero ninguna ha generado solución efectiva. En el emblemático Vedado, con avenidas anchas e icónicos edificios, este sitio representa abandono estructural e institucional.