Vendedores de basura en la regia calle Reina de La Habana

En las arcadas de la calle Reina, una de las vías más señoriales de La Habana, vendedores ofrecen objetos rescatados de montones de basura. Esto se observó durante una reciente salida de compras en medio de escasez de bienes básicos. Yoani Sánchez describe sus encuentros mientras buscaba suministros de soldadura y salchichas.

Yoani Sánchez, en un artículo publicado por 14ymedio, relata una mañana en La Habana marcada por la necesidad de reparaciones caseras y la búsqueda de alimentos escasos. Despierta a las 3 de la mañana por el canto de un gallo llamado Caruso y sale a comprar varillas de soldadura y cable royal cord en una feria cerca del Capitolio, además de salchichas o “perritos” para una ensalada de cumpleaños de la hija de una amiga. Intenta hacer autostop en Rancho Boyeros, pero termina caminando por Ayestaran y 20 de Mayo hacia Centro Habana e Infanta con Santa Marta, donde visita una tienda estatal en dólares. Allí percibe olor a carne podrida; hay latas de champiñones, espárragos, aceitunas negras, bacalao (un kilo equivalente a tres meses de pensión), salmón congelado, pero faltan leche, mantequilla, huevos, sardinas, queso, aceite vegetal y salchichas. Un anciano afuera pide algo “para comer”sino hay salchichas. La más confiable en los platos cubanos ahora escasea, usada para snacks, cenas y visitas a prisiones. Prosigue por Carlos III hacia la calle Reina, donde bajo las arcadas ve vendedores de basura: zapatos gastados, controles remotos viejos, codos de fontanería con residuos minerales, un zapato derecho para mujer pequeño, antena de radio rota, cafetera italiana sin mango ni embudo, calendario de 2016 y blíster de pastillas sucias. Cruza a la tienda estatal La Isla de Cuba en el Parque de la Fraternidad: carnicería vacía, alcaparras españolas, sin pollo ni salchichas. Finalmente, en el mercado de ferretería cerca del Parlamento cubano, vendedores privados le venden 10 metros de cable royal cord sin complicaciones: “Pide lo que necesites, lo tenemos”. Regresa caminando por Reina, donde un vendedor agita un zapato solitario. Todo ocurre en crisis energética con escaso transporte.

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