Tras la autorización de la NCAA al draftee del NBA 2023 James Nnaji para unirse a Baylor a mitad de temporada —como se detalla en la cobertura previa—, la decisión ha generado intenso debate. El presidente de la NCAA Charlie Baker aclaró límites de elegibilidad, mientras entrenadores como Tom Izzo y John Calipari critican lagunas y ejecutivos miran movimientos similares para otros prospectos.
James Nnaji, el pívot de 21 años cuyos derechos de draft pertenecen a los New York Knicks, fue aprobado por su reciente graduación de instituto, falta de juego universitario previo y ausencia de contrato NBA —distinguido de pros con acuerdos. Baker enfatizó el martes: «La NCAA no ha ni otorgará elegibilidad a ningún estudiante-atleta prospectivo o retornado que haya firmado un contrato NBA.»
Las reacciones son mixtas. Tom Izzo de Michigan State y John Calipari de Arkansas arremetieron contra reglas rígidas, con Calipari pidiendo reformas. Un GM de high-major dijo a CBS Sports: «Esos hijos de puta irán a cualquier sitio para encontrar a alguien que les ayude a ganar un partido de baloncesto ahora mismo.» Otro GM universitario predijo impacto limitado: «No creo que el pool de jugadores sea lo bastante grande... Quien lo vaya a hacer, mejor ahora, porque esto no durará mucho más.»
El fichaje de Baylor aprovecha una ventana rara, pudiendo inspirar actividad en el portal primaveral. Prospectos como Dink Pate (19, G League/Knicks), Bogoljub Markovic (20, pick Bucks/Adriático) y Juan Nunez (21, pick Spurs/lesionado) podrían seguir caminos similares si son elegibles. Este precedente resalta tensiones evolutivas entre desarrollo profesional y baloncesto universitario.