Un nuevo modelo matemático muestra cómo la fusión de dos agujeros negros supermasivos podría producir un agujero negro con retroceso, expulsado de su galaxia a gran velocidad. El trabajo ofrece un posible origen para un candidato a agujero negro errante identificado en observaciones de 2023.
Investigadores dirigidos por Tousif Islam en la Universidad de California, Santa Bárbara, desarrollaron el modelo utilizando simulaciones y observaciones. Este indica que el agujero negro errante sería el resultado de la fusión de dos agujeros negros progenitores, uno de los cuales giraba rápidamente y era seis veces más masivo que el otro. La fusión habría ocurrido hace unos 70 millones de años, produciendo un impulso de retroceso lo suficientemente grande como para expulsar al agujero negro resultante.
El equipo descubrió que estos retrocesos tan fuertes ocurren en menos del 10 por ciento de las fusiones de agujeros negros. Digvijay Wadekar, de la Universidad de Texas en Austin, describió el enfoque como un trabajo inverso a partir del objeto observado, similar al análisis de fósiles.
No todos los astrónomos aceptan la interpretación del agujero negro errante. Jorge Sánchez Almeida, del Instituto de Astrofísica de Canarias, y sus colegas argumentan que la característica lineal observada es una galaxia de canto vista desde la Tierra. Futuras observaciones con el telescopio espacial James Webb podrían distinguir entre ambas explicaciones.