Un nuevo estudio demuestra que los robles siguen absorbiendo dióxido de carbono mucho después de que su crecimiento anual haya terminado. Los hallazgos desafían las suposiciones de los modelos climáticos sobre la cantidad de carbono que los bosques pueden almacenar. Los investigadores analizaron sitios en todo el este de Estados Unidos y California.
Los robles en el este de Estados Unidos crecieron típicamente de mayo a julio, pero continuaron realizando la fotosíntesis hasta octubre. Aproximadamente el 36 por ciento de su absorción anual de carbono ocurrió después de que finalizó el crecimiento. En California, el crecimiento se extendió de diciembre a abril y se detuvo en agosto, con un 26 por ciento de la asimilación anual de carbono ocurriendo posteriormente.
El estudio fue dirigido por Mukund Palat Rao, del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Columbia Climate School. "En este momento, la mayoría de los modelos asumen que si hay fotosíntesis, hay crecimiento", señaló Rao. "Nosotros descubrimos que ese no es el caso".
Los investigadores combinaron datos satelitales, mediciones de CO2 en el dosel forestal, sensores en los troncos y registros de anillos de árboles desde 1950 en adelante. El crecimiento se detuvo rápidamente en condiciones cálidas y secas, mientras que la fotosíntesis continuó a un ritmo reducido.
El carbono adicional puede servir para sustentar hojas, raíces o necesidades metabólicas en lugar de convertirse en biomasa leñosa a largo plazo. El equipo señaló que la variabilidad climática podría ampliar esta brecha en el futuro.