Un nuevo estudio explora el papel de la creatina en el metabolismo energético y sus posibles aplicaciones en la salud y el cerebro

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Un nuevo manual del investigador farmacéutico Mehdi Boroujerdi examina cómo se produce, almacena y metaboliza la creatina en el cuerpo, y resume la evidencia de que su suplementación puede mejorar el rendimiento en ejercicios de alta intensidad y corta duración, mientras los investigadores continúan estudiando sus posibles beneficios para la cognición y ciertas afecciones de salud.

La creatina, conocida principalmente como un suplemento deportivo, desempeña un papel central en el sistema de energía rápida del cuerpo al ayudar a regenerar el trifosfato de adenosina (ATP), la molécula que impulsa las células durante actividades de alta demanda.

Según un resumen publicado por Taylor & Francis Group a través de ScienceDaily, la creatina se produce de forma natural en el hígado, los riñones y el páncreas utilizando aminoácidos como la glicina, la arginina y la metionina. Una vez sintetizada, circula en el torrente sanguíneo y es absorbida por tejidos con alto consumo energético, especialmente el músculo esquelético. La publicación indica que cerca del 95% de la creatina del cuerpo se almacena en el músculo esquelético, con cantidades menores en el cerebro, el corazón y otros órganos.

Dentro de las células, la creatina se convierte en fosfocreatina, que ayuda a regenerar rápidamente el ATP. Después de su uso, la creatina se descompone en creatinina, un producto de desecho que es filtrado por los riñones y excretado en la orina.

El comunicado de ScienceDaily destaca una revisión exhaustiva del Dr. Mehdi Boroujerdi, descrito como investigador farmacéutico y exprofesor, en su obra Handbook of Creatine and Creatinine In Vivo Kinetics: Production, Distribution, Metabolism, and Excretion. En el documento, Boroujerdi también aborda un error común que vincula a la creatina con los fármacos anabólicos:

“El papel de la creatina en el desarrollo muscular es únicamente proporcionar energía para la contracción y la respiración; ciertamente no es un sustituto de los esteroides”.

Más allá de su uso bien establecido para mejorar el rendimiento en ejercicios de alta intensidad y corta duración, el comunicado señala que los investigadores están estudiando los posibles efectos de la creatina en resultados relacionados con el cerebro, como la memoria, el estado de ánimo y la velocidad de procesamiento, particularmente en personas con niveles basales de creatina más bajos. Añade que la creatina también se está explorando en una variedad de contextos de salud, incluyendo la enfermedad de Parkinson, la depresión y la pérdida de masa muscular y ósea relacionada con la menopausia, aunque enfatiza que se necesita más evidencia antes de extraer conclusiones firmes.

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