La empresa canadiense Sherritt International enfrenta problemas en sus operaciones mineras en Cuba debido a la dependencia del petróleo venezolano, que podría ser cortado por políticas estadounidenses. Además, su producción de gas natural para La Habana está disminuyendo, afectando el suministro energético de la capital.
La compañía canadiense Sherritt International, que opera minas de níquel y cobalto en Moa, Holguín, depende de combustible importado para sus actividades. Según el empresario estadounidense William Pitt, estas minas han sido el pilar económico de la empresa, pero ahora enfrentan serias dificultades. Pitt describe a Sherritt como "la mejor inversión extranjera que Cuba ha tenido", aunque destaca que sus plantas eléctricas y pozos de gas, en asociación con la estatal Energas, ya no ofrecen los servicios más confiables del país.
Recientemente, la empresa ha sufrido pérdidas significativas. En el segundo trimestre de 2025, registró pérdidas de 43,7 millones de dólares, una reducción desde los 51,4 millones del año anterior, junto con una drástica disminución en la producción y recortes en su fuerza laboral canadiense. Estas issues se deben a condiciones operativas deterioradas en Cuba, incluyendo apagones, escasez de combustible y desastres naturales.
El relevo en la dirección ejecutiva refleja la crisis: Leon Binedell, nombrado en junio de 2021, fue reemplazado interinamente por Peter Hancock, un ejecutivo con más de 35 años en Glencore plc, el 8 de diciembre. La declaración de Sherritt menciona que Binedell lideró la empresa durante "uno de los períodos más desafiantes de su historia", avanzando en iniciativas como la expansión en Moa y acuerdos de deuda.
La amenaza de que el presidente estadounidense Trump corte el suministro de petróleo venezolano a Cuba agrava la situación, especialmente tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero. Las plantas de Sherritt en Boca de Jaruco y Varadero han sido cruciales para restaurar la electricidad durante colapsos del sistema nacional desde finales de 2024, pero han sufrido paradas por fallos.
Además, Sherritt produce todo el gas natural suministrado por tubería a La Habana desde pozos en Varadero, Puerto Escondido y Boca de Jaruco. Una afectación a la empresa impactaría a residentes en municipios como Plaza de la Revolución y Cerro, forzándolos a cocinar con carbón o leña si fallan el gas y la electricidad, según Pitt.