Las notificaciones de los teléfonos inteligentes interrumpen la concentración de los usuarios durante unos siete segundos, según una nueva investigación de la Universidad de Lausana. El efecto es mayor en las alertas personalmente relevantes, y la frecuencia de revisión amplifica la distracción. Los investigadores advierten que estas breves interrupciones se acumulan a lo largo de cientos de avisos diarios.
Investigadores de la Universidad de Lausana, en Suiza, realizaron un experimento con 180 estudiantes universitarios utilizando el test de Stroop, una prueba que mide el procesamiento de información y la capacidad de atención. En las pantallas aparecían palabras de colores, lo que obligaba a los participantes a identificar el color de la fuente ignorando el significado de las palabras. Durante la tarea, aparecían notificaciones que imitaban alertas telefónicas reales con distintos grados de realismo en tres grupos: uno que creía recibir notificaciones personales genuinas, otro que veía alertas falsas de redes sociales y un tercero que observaba notificaciones borrosas e ilegibles. Todos los grupos experimentaron un retraso de aproximadamente siete segundos en la velocidad de procesamiento, siendo la ralentización más pronunciada en aquellos que esperaban mensajes reales de sus teléfonos. Hippolyte Fournier, investigador posdoctoral y autor principal, explicó que las interrupciones se deben a la prominencia perceptiva, al condicionamiento repetido y a la importancia social de las notificaciones. Añadió que el volumen de notificaciones y la frecuencia de revisión se correlacionan con una mayor interrupción, lo que sugiere que el uso fragmentado del teléfono inteligente perjudica más la atención que el tiempo total de pantalla. Los participantes recibían una media de 100 notificaciones al día, lo que convierte los retrasos menores en costes cognitivos significativos durante tareas como conducir o estudiar. El coautor Fabian Ringeval señaló en una publicación de LinkedIn que las interacciones frecuentes aumentan la vulnerabilidad a las interrupciones. La profesora de psiquiatría Anna Lembke, de Stanford, observó que los niveles de compromiso, como las respuestas rápidas a las alertas, predicen un uso problemático mejor que las horas pasadas frente a los dispositivos. En Estados Unidos, el 90% de las personas posee teléfonos inteligentes y los utiliza una media de más de cinco horas al día, según Pew Research y Harmony Healthcare IT. Los hallazgos, previstos para la edición de junio de Computers in Human Behavior, instan a reducir las notificaciones innecesarias para mejorar el bienestar digital.