Un nuevo estudio pone en tela de juicio la creencia de que cerrar los ojos mejora la audición en entornos ruidosos, ya que en realidad dificulta la detección de sonidos débiles. Investigadores de la Universidad Jiao Tong de Shanghai han demostrado que las señales visuales relevantes mejoran la sensibilidad auditiva. Los resultados se publicaron en The Journal of the Acoustical Society of America.
Muchas personas cierran los ojos para concentrarse en sonidos débiles en medio del ruido de fondo, suponiendo que así agudizan la audición al eliminar las distracciones visuales. Sin embargo, un estudio de la Universidad Jiao Tong de Shanghai revela que esta estrategia es contraproducente en entornos ruidosos. Según un estudio publicado en The Journal of the Acoustical Society of America por AIP Publishing (2026; 159(3): 2513, DOI: 10.1121/10.0042380). Los autores son Yu Huang, Ke Ni, Yi Wei y Xu Zhang. En el experimento, los sujetos escuchaban a través de auriculares sonidos mezclados con ruido, ajustando los volúmenes hasta que eran apenas perceptibles. Las condiciones variaban: ojos cerrados; ojos abiertos en una pantalla en blanco; visualización de una imagen fija relacionada; o visualización de un vídeo coincidente. Los resultados mostraron que los ojos cerrados afectaban a la detección, mientras que los vídeos dinámicos la mejoraban. > En contra de lo que se cree, cerrar los ojos disminuye la capacidad de detectar estos sonidos. Por el contrario, ver un vídeo dinámico correspondiente al sonido mejora significativamente la sensibilidad auditiva. Los electroencefalogramas indican que cerrar los ojos induce una "criticidad neuronal" que hace que el cerebro sobrefiltre las entradas y suprima los sonidos objetivo junto con el ruido. > En un paisaje sonoro ruidoso, el cerebro necesita separar activamente la señal del fondo. En este contexto, la concentración interna que favorece el cierre de los ojos se vuelve en contra y provoca un filtrado excesivo, mientras que la atención visual ayuda a anclar el sistema auditivo al mundo exterior. El efecto es específico del ruido; los entornos más silenciosos pueden seguir beneficiándose de los ojos cerrados. En el futuro se ensayarán visuales no coincidentes, como el sonido de un tambor con un vídeo de un pájaro, para distinguir la entrada visual general de la coincidencia multisensorial.