Un nuevo estudio revela que las personas que escuchan música de su propia elección durante el ejercicio intenso pueden aguantar casi un 20 por ciento más de tiempo que al entrenar en silencio. La investigación, realizada con ciclistas, muestra que este incremento ocurre sin un aumento en el esfuerzo percibido ni en la tensión física.
Veintinueve adultos con actividad recreativa participaron en el estudio, completando dos pruebas de ciclismo de alta intensidad al 80 por ciento de su potencia máxima. En una sesión pedalearon en silencio, mientras que en la otra escucharon pistas seleccionadas personalmente, la mayoría de ellas entre 120 y 140 latidos por minuto. Con música, los participantes promediaron 35.6 minutos antes de llegar al agotamiento, en comparación con los 29.8 minutos sin ella, una diferencia que los investigadores describieron como una clara ganancia del 20 por ciento en la resistencia.