La comida callejera ofrece experiencias culturales únicas en viajes, pero conlleva riesgos de enfermedades gastrointestinales, según la OMS, que reporta que una de cada diez personas se enferma anualmente por alimentos contaminados y 420 mil mueren por ello. Expertos en seguridad alimentaria y viajes recomiendan tres pasos clave para disfrutar de forma segura: seguir a locales o hacer tours, vigilar señales de higiene y precaución con el agua.
La comida callejera es un pilar de la identidad cultural en muchas ciudades globales, desde Singapur hasta Taiwán, donde los mercados se han convertido en atracciones turísticas. Sin embargo, no siempre es una experiencia positiva, ya que puede llevar a intoxicaciones. Colleen Taylor Sen, autora y especialista en gastronomía india, relató su experiencia: “Violé la regla número uno de la comida callejera: tiene que estar caliente y recién hecha”, tras sufrir una intoxicación en India, según The Washington Post.
Para mitigar estos riesgos, los expertos proponen tres recomendaciones principales. Primero, optar por tours gastronómicos guiados por locales o seguir a los residentes. Fernando Rodríguez, gerente de Intrepid Travel en Lima, guía a visitantes a la Alameda Chabuca Granda, un espacio regulado donde se sirven anticuchos, picarones y arroz con leche. “El hecho de que sea un espacio regulado por la municipalidad también da un nivel de tranquilidad”, explica Rodríguez. Los puestos concurridos por locales suelen garantizar comida fresca.
Segundo, identificar 'red flags' de higiene. “Dos señales de alerta son si la persona toca el dinero y la comida, o si enjuaga repetidamente los platos en agua contaminada”, advierte Rodríguez. Alvin Lee, director del Instituto de Seguridad Alimentaria y Salud del Instituto de Tecnología de Illinois, añade: “He estado en lugares donde la gente come junto a un canal muy sucio y contaminado. ¿De verdad quiero arriesgarme?”. Métodos de cocción como parrilla, fritura profunda o hervido son más seguros por alcanzar altas temperaturas, mientras que salsas expuestas o preparaciones antiguas pueden albergar bacterias.
Tercero, precaución con el agua y vegetales crudos. Evitar jugos con agua de llave o hielo desconocido; preferir frutas con cáscara peladas al momento. “Si pido un sándwich en la calle, evitaré la lechuga, el tomate u otras verduras crudas, que pueden haber sido lavadas con agua contaminada”, señala Lee. Esta regla se flexibiliza en países con estrictas regulaciones como Canadá o la Unión Europea. En Perú, Rodríguez evita el ceviche callejero por dudas sobre el pescado crudo.
Siempre elegir puestos autorizados es la base para una experiencia segura durante las vacaciones.