Una investigación de la Universidad de Valladolid ha documentado motines y contrabando en la ciudad durante la Restauración, relacionados con el impuesto de consumos, que causó cinco muertes entre 1890 y 1905. El historiador Jesús Ángel Redondo analiza la resistencia fiscal cotidiana mediante el matute de vino y carne. Los altercados destacan una cara marginal de Valladolid opuesta a su imagen monumental.
Jesús Ángel Redondo, profesor de la Universidad de Valladolid, publica en la revista Hispania el artículo 'Resistencia fiscal cotidiana en la España de la Restauración: un análisis del matute en Valladolid entre 1890 y 1905'. El estudio detalla cómo los matuteros contrabandeaban productos como vino, mosto, carne fresca, tocino, jamones y embutidos para evadir el impuesto de consumos, un gravamen municipal sobre bienes de consumo similar al IVA actual.
En 1894, el cuerpo de vigilantes de consumos en Valladolid contaba con más de 150 agentes, algunos a caballo y armados con carabinas, sables o revólveres. Redondo explica: «El conflicto se producía cuando se descubría el matute. [...] Un vigilante interceptaba a un matutero, este se resistía de forma violenta, y el vigilante utilizaba el arma». Entre 1890 y 1905, cinco personas murieron en estos enfrentamientos.
Los altercados incluyeron motines en 1902, cuando vecinos defendieron a una mujer maltratada por vigilantes; en 1903, una 'batalla campal' con apedreamiento por pellejos de vino; y en 1912, la destrucción de un fielato por el impuesto al carbón. Redondo destaca casos de corrupción, como la familia 'Zaqueos', y señala que el matute generaba «continuo conflicto, violencia e inestabilidad».
El gobierno de Canalejas suprimió progresivamente este impuesto en 1911, aunque algunos ayuntamientos lo mantuvieron. El historiador argumenta que estos episodios influyeron en debates fiscales y políticos, reflejando problemas de orden público y eficacia recaudatoria.