Un nuevo estudio cuestiona la idea aceptada durante mucho tiempo de que el movimiento del agua impulsa el rápido cierre de las venus atrapamoscas. Los investigadores señalan, en cambio, cambios rápidos en la rigidez de la pared celular provocados por señales eléctricas.
Las venus atrapamoscas cierran sus trampas en menos de un segundo después de que los pelos sensores son tocados dos veces. Científicos dirigidos por Yoël Forterre en la Universidad de Aix-Marsella pusieron a prueba la teoría previa de que los desplazamientos de agua entre las capas celulares causan el movimiento.
Las mediciones mostraron que el transporte de agua a través de la trampa toma entre 30 y 60 segundos, demasiado lento para explicar la velocidad del cierre. El equipo observó que la superficie de la trampa se vuelve más irregular tras el estímulo, lo cual atribuyen a una reducción de la rigidez en las paredes celulares externas.
Las señales eléctricas y las ondas de iones de calcio se propagan por la hoja en una fracción de segundo tras el contacto inicial. Estas señales provocan que las paredes celulares de la epidermis externa se ablanden rápidamente, liberando la tensión almacenada y permitiendo que la trampa se doble para cerrarse.
Sergey Shabala, de la Universidad de Australia Occidental, sigue sin estar convencido y sostiene que el agua podría moverse simultáneamente a través de las células y que los cambios en la pared celular podrían requerir minutos. Los hallazgos aparecen publicados en la revista Science.