Un nuevo estudio publicado en Nature cuestiona la idea de que los altos niveles de oxígeno atmosférico permitieran la existencia de insectos gigantes hace 300 millones de años. Investigadores dirigidos por Edward Snelling, de la Universidad de Pretoria, descubrieron que las traqueolas en los músculos de vuelo de los insectos ocupan un espacio mínimo, dejando margen para la expansión. Este hallazgo lleva a los científicos a buscar explicaciones alternativas para el enorme tamaño de dichos insectos.
Hace trescientos millones de años, durante la época del supercontinente Pangea, la Tierra albergaba enormes insectos voladores. Las libélulas gigantes alcanzaban envergaduras de 70 cm, mientras que especies similares a las efímeras abarcaban 45 cm. Durante mucho tiempo, los científicos atribuyeron su tamaño a niveles de oxígeno atmosférico aproximadamente un 45% superiores a los actuales, lo que supuestamente superaba las limitaciones del sistema respiratorio traqueal de los insectos, el cual depende de la difusión hacia los músculos de vuelo. Un artículo publicado en 1995 en Nature respaldaba esta tesis, argumentando que la ineficiencia de la difusión impedía la existencia de tales gigantes bajo las condiciones de oxígeno modernas. Dirigido por Edward Snelling, profesor asociado de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Pretoria, un equipo utilizó microscopía electrónica de alta potencia para analizar las traqueolas en los músculos de vuelo de los insectos. Descubrieron que estas diminutas estructuras ocupan solo el 1% o menos del volumen muscular en diversas especies, incluyendo las estimaciones para las antiguas libélulas gigantes. Snelling declaró: 'Si el oxígeno atmosférico realmente establece un límite al tamaño corporal máximo de los insectos, entonces debería haber evidencia de compensación a nivel de las traqueolas. Existe cierta compensación en insectos más grandes, pero es insignificante en el panorama general'. El profesor Roger Seymour, de la Universidad de Adelaida, añadió: 'En comparación, los capilares en el músculo cardíaco de aves y mamíferos ocupan aproximadamente diez veces más espacio relativo que las traqueolas en el músculo de vuelo de los insectos, por lo que debe haber un gran potencial evolutivo para aumentar la inversión en traqueolas si el transporte de oxígeno fuera realmente lo que limita el tamaño corporal'. Si bien algunos investigadores señalan que el oxígeno aún podría limitar otras partes del cuerpo, el estudio descarta a las traqueolas del músculo de vuelo como el cuello de botella. Entre las posibles alternativas se incluyen las presiones de depredación o los límites del exoesqueleto, lo que convierte al auge y la caída de los insectos gigantes en un misterio continuo.